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Sari Solden y Kathleen Nadeau revelan una verdad incómoda: los criterios diagnósticos del TDAH se escribieron observando a niños varones que molestaban en clase, dejando fuera a quienes simplemente miraban por la ventana. Un experimento con expedientes ficticios demostró que el mismo comportamiento hiperactivo se deriva menos a evaluación cuando el nombre es femenino. Los registros sanitarios de Gales confirman el patrón: en la infancia hay cinco varones diagnosticados por cada niña; en la edad adulta, la proporción baja a dos a uno.
Aprenderás:
- Por qué "soñadora" reemplaza una puntuación clínica real
- Cómo las escalas parentales ocultan lo que la entrevista revela
- Qué diagnósticos secundarios enmascaran el cuadro subyacente
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